Las organizaciones defensoras de los derechos humanos rechazan la medida llevaba a cabo por el gobierno de Barack Obama. La decisión de Estados Unidos de reforzar los controles de los viajeros procedentes de catorce países, en su mayoría islámicos, no serán eficaces y este hecho, lo que provocará será discriminación. Tras el atentado fallido producido el pasado mes en un avión que se dirigía a Estados Unidos, las autoridades estadounidenses han decidido tomar medidas.
Todos los ciudadanos de Afganistan, Arabia Saudita, Argelia, Líbano, Irak, Nigeria, Pakistán, Somalia y Yemen deberán someterse a cacheos, controles exhaustivos y una revisión adicional de su equipaje de mano antes de coger un avión hacia Estados Unidos.
Los ciudadanos de Cuba, Irán, Sudán y Siria, catalogados por Washington como “estados patrocinadores del terrorismo”, también deben cumplir con el mismo requisito.
Para la ACLU (American Civil Liberties Union), el plan del gobierno de someter a los ciudadanos de algunos países a un registro discriminatorio más riguroso es una mala estrategia porque no hay forma de predecir el origen nacional de un terrorista y porque muchos terroristas surgieron de países que no están en la lista.
Esta nueva política, además, socava profundamente el compromiso declarado del gobierno de Obama con los derechos civiles, la igualdad ante la ley y la necesidad de recomponer las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán.
Fuentes:
IPS Noticias






