Una mujer dalit de 46 años fue acusada de brujería, golpeada sin misericordia, encarcelada y obligada a comer sus propios excrementos. Los dalits (“intocables”) constituyen uno de los sectores más marginados dentro del sistema de castas existente en Nepal. Son las más vulnerables de ser acusadas de brujería porque están marginadas social, cultural, financiera y políticamente.
La directora de un colegio, en el distrito de Lalitpur, la acusó de practicar hechicería y la torturaron durante dos días. B.K. realizó unas declaraciones en un foro público donde decía lo siguiente: “Me alimentaban con excrementos humanos, sacaron un cuchillo para cortar mi piel. No pude soportarlo y tuve que aceptar que era una bruja, para evitar más dolor”. Intentó denunciar días después pero no sirvió para nada. La directora salió en libertad tras pagar una fianza y, actualmente, viven en la misma aldea. B.K. siente miedo porque no sabe que puede ocurrir.
Otra caso sucedió al sudeste de Katmandú. Jabrun Khatun, de 26 años, fue sacada a la fuerza de su casa y golpeada en la calle. La mantuvieron encarcelada durante días hasta que niños del lugar la liberaron. Ahora se encuentra en su hogar, sola, porque su marido se marchó a la india a trabajar.
Activistas de género luchan desde hace años para acabar con esta forma de violencia contra las mujeres, pero el problema todavía es común en zonas donde prevalece el analfabetismo y la pobreza. Para Nepal es una vergüenza que exista este tipo de delitos y lamentan la falta de leyes eficaces que permitan castigar a los responsables.
Fuente:
IPS Noticias

