Akmal Shaikh, británico de cincuenta y tres años ha sido ejecutado este martes en la ciudad de Urumqi, según informó la ONG “Reprieve” en un comunicado confirmado por el gobierno británico. En 2008 fue condenado a muerte por los tribunales chinos tras ser detenido con cuatro kilos de heroína.
Los familiares de la víctima, el gobierno británico y la ONU pedían a China indulgencia, argumentando que Shaikh tenía un trastorno bipolar. La Justicia china defendió que las pruebas médicas no habían mostrado ningún problema psicológico.
Akmal, de religión musulmana, estaba casado y con tres hijos. En 2007 fue detenido en el aeropuerto de Urumqi. Un año después fue condenado a muerte. En China se contempla como pena de muerte para todo aquel que sea detenido con más de cincuenta gramos de estupefacientes.
Akmal se convierte en el primer europeo ejecutado en China en casi sesenta años. Este hecho ha provocado un nuevo conflicto en las relaciones entre China y la Unión Europea. El primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, se ha mostrado decepcionado y consternado al conocer la noticia. Manifestó la más severa protesta contra la medida adoptada por la justicia china.
China es el país con mayor número de penas capitales. En 2008 fueron ejecutadas 1.728 personas en China, mientras que más de 7.000 fueron condenadas a la pena capital. La ejecución de Shaikh demuestra lo injusta e inhumana que es la pena de muerte en general.
Fuentes:
El Mundo
El País
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